Cecilia Figlioli

Cecilia Figlioli, politóloga-diplomada en género, cofundadora y directora de Relaciones Abiertas trabaja haciendo asesoría técnica y política y vive en Berazategui, en el Conurbano Sur Bonaerense. En 2011 abrió la relación monogámica con Juan Pablo de 6 años y comenzó una relación abierta con su mejor amigo Sebastián. Hoy conviven los 3 en la misma casa y al mismo tiempo tienen otras relaciones. Co-fundadora de Amor Libre Argentina en 2014 dejando de participar en la misma en 2017. Si querés saber más podés leer la entrevista o mandarle un mensaje.

¿Cómo surge la organización? ¿Por qué te parece importante difundir?

La organización surge a partir de la necesidad de difundir las relaciones afectivas que son diferentes a las tradicionales y monogámicas. De la necesidad de dar información para mostrar que son tan válidas como las relaciones basadas en la exclusividad y que esto ayude a que para quienes las practicamos la vida sea un poco más fácil y poco a poco ir desligándose del prejuicio. Me parece importante difundir también porque para otras personas puede ser fundamental, como lo fue para mí cuando conocí a otras personas que pensaban como yo,  fue un alivio y una esperanza encontrar gente con quien charlar seriamente sobre estos temas.
Y en segundo lugar considero que es de suma imoprtancia pensar nuestros derechos en base a nuevas formas de familia y de redes afectivas. Me preocupa que las uniones afectivas que una elije no cuenten con la misma protección y las mismas oportnunidades que las tradicioanales y conocidas. 
Pero el primer paso es visibiliar y difundir porque no conzoco ningún derecho que se haya conquistado sin la masividad y la popularidad del tema. 

 

¿Cómo empezaste a plantearte esta forma de relacionarse?

Fue algo en conjunto con mi pareja, en ese momento monogámica durante 6 años, comenzamos a charlar la idea como algo muy inocente y muy ligado a la construcción de las sociedades. Casi como un experimento social. Pero lo cierto es que surgió desde la felicidad, nunca habíamos tenido problemas de celos, grandes discusiones o inseguridades con respecto a lo que cada uno sentía por el otro, recién habíamos empezado a vivir juntos y nos planteamos cómo sería besar a otra persona y por qué, qué fuerza mayor hacía que no besaramos , por ejemplo, a nuestros amigos, a esos que tanto queremos. Y sin mucho preámbulo decidimos que no tendría por qué hacernos mal, ni cambiar el amor que nos teníamos. Es cierto que muchas cosas cambiaron, claro pero ningún cambio hizo que nos “amaramos menos”, si es que el amor se puede medir.

 

¿Por qué decidiste este tipo de relación, qué cosas tiene de buenas?

Puntualmente por la no posesividad de la que se habla y se practica tanto en las relaciones cerradas. No tolero el control para llevar adelante mi vida, ni mi trabajo, ni mis actividades o mis relaciones y eso no es alguien diciéndote cómo tenés que relacionarte sino más bien el control que ejerce un modelo de relación sobre las personas. No encajo en la típica pareja del amor romántico, no me ví ni me veo como “la novia” o “la señora de la casa”. Mi elección está muy ligada a mi feminismo. Tengo ganas de definir mis relaciones con quien las mantengo.

Para mi lo mejor que tiene vivir las relaciones de forma abierta es el no cumplimiento de las expectativas tradicionales, sobre todo para las mujeres tener un novio o un marido implica muchas más cosas que vivir “un amor”, hay expectativas con respecto al rol de la mujer dentro de la pareja que no me gustan ni comparto. Para mi es sumamente valioso , por ejemplo, poder salir un día de semana a tomarme una cerveza con un amigo y que nadie se declare angustiado, preocupada, o enojado porque “me voy con otro”; o no tener que pensar “con esta persona no hablo porque sino le da celos”. Considero que lamentablemente hay concepciones muy nocivas del amor y que por tradición se exige que las cumplas, la más famosa de esas es “si no te celan en el fondo no te aman”.

¿Actualmente qué configuración de relación tenés?

Actualmente vivo con 4 personas, Juan Pablo y Sebastián,  son mis parejas desde hace muchos años. Con Pablo fuimos monogámicos por 6 años y decidimos abrir la pareja. Esto se dio como un proceso no tanto como un : " a patir de hoy somos una pereja abierta", de hecho no teníamos estas palabras para definir las cosas. Entre los tres formamos una “especie de familia”, pudimos comprar una casa y lograr un espacio personal para cada uno lo que hace que si invitamos a alguien podamos tener una buena comodidad, algo impagable en estos tiempos. Puedo decir que tengo una pareja estable con los dos hace un par de años. Después de un tiempo Pablo conoció a Florencia que era mamá y le propusimos venir a vivir con nosotros. Asi que en la actualidad somos 5 y me introduje en la crianza.  Y me gustaría decir también  tengo una amiga muy cercana y un amigo, con los que nos vemos bastante espaciado, aunque nos sentimos cerca y son muy importantes para mi. 

¿Cuáles son los obstáculos a la hora de llevar a cabo una relación abierta?

Creo que lo peor es la agenda  y el manejo de los tiempos. Sobre todo si tenés una vida activa y querés cumplir tus sueños, suena cursi pero si soñás con algo para tu vida y querés lograrlo tenés que dedicarle mucho tiempo y si encima se te ocurre tener más de una pareja es medio complicado encontrar los momentos para que todo funcione. Yo todavía voy a prueba y error, cambié  miles de veces los métodos pero creo que de eso se trata toda esta historia.

 

¿Inseguridades afectivas y sexuales?

Sobre todo afectivas, las personas siempre tenemos miedo a que no nos quieran y bueno… acá hay una especie de ilusión óptica y mito que al principio tenés que derribar, el ya famoso “si está con otra persona es porque no me quiere” pero la realidad es que querer a más de una persona no significa quitarle a amor a una para dárselo a otra, eso es realmente imposible de hacer. Es como decir que tu segundo hijo le va a sacar el amor al primero… no existe esa posibilidad pero sí existe la tradición monogámica que nos ha hecho creer que la base de la pareja es la exclusividad con lo que la idea de “tener que elegir” se ha instaurado como algo natural, es la esposa o la amante para ponerlo en la jerga monogámica.

 

¿Qué opina tu entorno?

Se acostumbraron a ver esta forma de vida y hoy compartimos muchos momentos. La noticia fue un poco traumática sobre todo para mi papá y mi mamá que creían que habían hecho algo mal o que yo tenía algo contra ellos pero la verdad es que entendieron que simplemente elegí algo diferente, nos costó procesarlo sobre todo a ellos que no se prepararon para enfrentar ningún tipo de preguntas del estilo “tu hija qué onda que vive con dos tipos?” pero la realidad es que al verte bien y contenta, se calman. Y sería muy injusto de mi parte mentirles, yo quiero que me conozcan como realmente soy. Y muchas de las cosas que hago en Relaciones Abiertas las hago pensando en ellos, me gustaría que la gente como mis viejos entienda de qué hablamos. 

Y mis amigos se sorprendieron y después hicieron todo tipo de chistes. De todas formas nunca falta quien te dice “estás mal porque tenés dos parejas” y por un tiempo todos los problemas de esta tierra se reducen a que no sos monogámica pero con el paso del tiempo se dan cuenta que tu forma de relacionarte no te condiciona en todos los aspectos de la vida.

 

¿Qué es necesario para empezar este tipo de relaciones?

Estar segura de lo que querés. Informarte, leer todo lo que encuentres, hablar con otra gente que practique estas formas de relaciones y plantearse los límites y saber sobre todo que nunca es una salida abrir la relación para “salvar la pareja” y mucho menos que las relaciones abiertas son la cura a la posesión, los celos o los maltratos. Solo es una forma distinta de vivir el afecto.


 

¿Andas pensando en abrir la relación? ¿Tenés varias relaciones y no sabés si te estás mandando una? ¿Te estan matando los celos? ¿Te sentís culpable? Si tenés alguna inquietud sobre las relaciones abiertas podés escribir a red@relacionesabiertas.org con el asunto Cecilia.