Aniversario Poliamoroso.

En diciembre cumplimos 8 años con Seba y 15 con Pablo.

En diciembre cumplimos 8 años con Seba y 15 con Pablo. Parece que la historia del poliamor funcionó, de hecho ninguno quiere volver a la exclusividad. Estoy tranquila. Hace unos años todavía no sabía si había decidido bien, sin embargo hoy me veo y a pesar de algunos moretones y marcas que quedaron, elegí bien. Aprendí tanto del amor, el afecto, la amistad, las relaciones, el matrimonio, la historia, la sexualidad, las personas. Todavía me apasiona el tema. Ah y de las organizaciones sin fines de lucro. 

 

Me acuerdo del primer verano. Intenso. Todos éramos amigos y eso era raro de interpretar para el resto, incluso Seba era el ex de mi mejor amiga, además de ser el amigo de Pablo y mío, claro. Para mi nunca fue raro avanzar con mis amigos, en ningún sentido. Nunca pensé que porque me enamoraba o tenía sexo con mis amigos “mataba la amistad”, sino más bien me venía una esperanza desmedida: “todo va a ir bien, porque somos amigos”. Acá, así fue. Todo va bien porque somos amigos. Y mi mejor amiga nunca se enojó conmigo por “meterme” con su ex, eso también era curioso. Y Pablo empezó también en el poliamor con una chica que era mi amiga. Y éramos muy vírgenes, a esa amiga, la dejamos de ver, fue una mala combinación de historias pero aún la recuerdo con cariño y también con bronca. 

 

Hoy revisé cosas, escritos, fotos. El nivel de drama… Encontré documentos de 2011, año en que empezamos a dejar la monogamia. Algunos títulos: “Principios para enojarse”, “El inicio de la locura”, “Ventajas y desventajas de vivir juntos”, “El clan y cuestiones”, “Los problemas que te puede traer el poliamor”. “Seba”, “Pablo”, “Sur”. Confieso que no los puedo leer porque ya el título me da vergüenza. Los pispee un poco. Que bueno no haber caído en el fanatismo del poliamor a pesar de la intensidad de escribir un documento y un plan para todo.

 

El exceso de “moralismo” y abstracción que después se fue generando no se parece a la historia que yo viví. Con el tiempo, leyendo, viviendo, estudiando me di cuenta que la mayoría de las cosas que pasan en la monogamia pasan en las no-monogamias, con sus particularidades claro... y me causa gracia cuando las personas quieren ir a “conocer gente” a espacios “freelove” porque así se liberan de la toxicidad del amor romántico. Mi técnica para las relaciones es alejarme de las personas que más repiten las “palabras comunes”, confieso que escucho “responsabilidad afectiva” y salgo corriendo.

 

Releí frases de mierda, conclusiones erradas, malos pensamientos, un loop con los mismos problemas una y otra vez, esos problemas que hoy, después de andar el camino en soledad al principio y acompañada después, decimos que son “los problemas comunes de las relaciones abiertas”. Cuánto tiempo me llevó aprender que esos problemas son los problemas comunes de las relaciones abiertas! Y como es el cuerpo y la cabeza humana que aún hoy me da una sensación de angustia acercarme a ellos. Porque se aprende equivocándose, y esta tranquilidad de hoy, no es más que una colección de fracasos anteriores.

 

Encontré fotos: la casa de la 22, el día que hicimos el revoque de las paredes, el día que tiramos el tanque de agua del techo entre los 3. El día N hora M. La parra y la idea de hacer vino. El superpoder. La mudanza a Ranelagh, el pasto quemado del jardín. Las otras parejas que se quedaban a dormir, las q se encerraban en la pieza por miedo a salir y las que bajaban la escalera tipo Susana Gimenez para marcar la presencia. Las fotos de Camila. Las fiestas de freelovers. La navidad con guerra de colchones. Los asados con nuestras madres y padres después de la salida del closet. El año nuevo con 5 suegros. La llegada de la bendición, porque hasta me cayó un hijo sin haberlo parido.

 

8 y 15 años. Y pasaron tan rápido. Estoy más vieja pero me siento más joven.

 

Cecilia Figlioli